Bajo una perspectiva de género, la paradoja de la modernidad refleja que ésta es una construcción patriarcal. Dedico las siguientes líneas a una breve reflexión sobre el papel que desempeña la mujer en los negocios.
Me parece que nuestra sociedad ha atravesado por grandes cambios durante las últimas décadas en lo que respecta al rol que desempeña la mujer, por ejemplo, el acceso a la educación y al voto (desde 1953 en México). Los cambios internos, en la mentalidad de las personas, son los más relevantes: los chilenos votaron por Bachelet para ser Presidenta, los argentinos por Cristina Fernández, hay dos mujeres Ministras en la SCJN, una mujer es la CEO de Avon, María das Graças Foster es la Directora de Gas y Energía de Petrobras. Me parece que la capacidad de las mujeres no puede ser puesta en tela de juicio; sin embargo, el éxito no es total, el acceso de las mujeres a las posiciones de decisión y poder en los negocios no está libre completamente, en México son pocas las mujeres que ocupan un alto nivel jerárquico dentro de una empresa.
Se ha legislado para tratar de generar una mayor equidad de género en instituciones privadas y públicas, pero en virtud del fracaso las mujeres buscan organizarse en gremios. De esto ha surgido que en algunas ramas que antes se pensaban exclusivas para hombres ahora la participación femenina sea presente, como la milicia. El camino hacia una completa equidad todavía es largo, deben crearse mayores espacios y mejores oportunidades para desmitificar algunas situaciones y que una empresa ya no discrimine a una mujer por estar embarazada o tener una familia, esas situaciones no son diferentes a las de un hombre, ellos también son un apoyo importante para su hogar y comparten muchas de las responsabilidades.
Ahora bien, el trabajo que puede realizar una mujer en una empresa no debe convertirse en una guerra de géneros, sino en un ejercicio de compartir experiencias y capacidades para el mejor desarrollo de la organización, lo más importante en ese contexto es impulsar y desarrollar las capacidades y habilidades gerenciales.
Con el enfoque adecuado, los ejemplos de éxito que mencioné en líneas anteriores no deberán ser vistos como extraordinarios porque se trata de mujeres, sino extraordinarios porque se trata de compromiso y tenacidad de una persona.
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