domingo, 12 de septiembre de 2010

Oh là là, le parfum!

La etimología de la palabra perfume proviene del latín per fumare, a través del humo, y algunos historiadores remontan su historia hasta la época prehistórica. Me parece fascinante imaginarme a un grupo de hombres primitivos reunidos a través de una fogata que alimentan con ramas secas que encuentran alrededor y que de repente, por casualidad, la resina de alguna de las ramas desprenda un olor agradable que los hombres nunca habían sentido.

Está documentado que en Mesopotamia, Egipto, Grecia, Roma y Fenicia se utilizaba incienso y mirra en los rituales religiosos, y que en Egipto las mujeres usaban unos conitos en la cabeza que expedían un aroma agradable. Los romanos aplicaban perfume en las paredes, en los techos, el suelo, e incluso a algunos animales.

Los primeros procesos de elaboración consistían en impregnar pétalos de rosa con una grasa que ayudaba a la preservación del aroma, después comenzaron a macerar otras flores aromáticas en aceite para luego colarlo con una tela.

Durante las Cruzadas el intercambio comercial entre oriente y occidente se acentuó y con ello aumentó el descubrimiento de nuevos ingredientes.

Con la Revolución Industrial, su producción y comercialización se volvió a gran escala, y el perfume se volvió un requisito en el ideal estético hasta la época actual. La primera casa exclusiva de perfumes fue fundada por Jeanne Lanvin, en Francia, bien sûr. Evidentemente hoy la fabricación del perfume es una industria multimillonaria, las ventas de perfume reportan más ganancias para varios diseñadores que sus diseños de ropa.

Los productos se clasifican en función de la concentración de las fragancias, teniendo entonces:

*Perfume: la forma más concentrada, entre el 14 al 40%
*Agua de perfume, eau de parfum: concentración del 7 al 15%
*Agua de tocador, eau de toilette: la más popular en el mercado, con un 1 a 6%
*Agua de colonia, eau de cologne: muy suave y de poca resistencia, con menos de 5% de concentración

Francia se colocó como el imperio de los perfumes desde hace mucho tiempo, pero fue Catalina de Médicis quien realmente lo popularizó en París.

Hoy las combinaciones de fragancias son innumerables, la mayoría de las casas de moda lanzan uno o más perfumes, para hombre y para mujer. A mí me fascinan, en verdad, ¡me encantan! Y se me ocurrió que investigar su historia podría resultar interesante cuando perfumaba las sábanas de mi cama antes de acostarme. Les dejo, como puro corolario, la lista de mis top five :o)

1.- FCUK Her, de French Connection
2.- Miss Dior Chérie, de Christian Dior
3.- Femme de Montblac, de Mont Blanc
4.- Infusion d’Iris, de Prada
5.- Fuel for Life, de Diesel

Además, tengo una confesión: Channel no. 5….¡ugh! No me gusta, pero (tsk-tsk) cualquiera de los de la lista serían bien recibidos en navidad o en mi cumpleaños, y ojo: la lista es enunciativa pero no limitativa ;o)

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